
Otra madrugada más, en esta mugrosa ciudad. De pronto una brisa me inunda mis intoxicados pulmones y me recuerdo...
Me veo, veo un niño corriendo y sintiendo ese olor exquisito a tierra húmeda y libertad
Una sirena rompe la imagen. Enciendo un cigarrillo, pero el revoltijo en mis entrañas me hace apagarlo antes de vomitar
Demasiado tarde... esa tos me ha hecho devolver todo...
Cuando intento incorporarme me doy cuenta que tengo una mancha roja en el pantalón...me espanto al ver que la mancha es de sangre, mas antes de pensar en cualquier otra cosa siento el frío de un puñal atravesando mis entrañas
La vista se me nubla y mi sangre parece torpe, no me doy vuelta, porque vuelvo a esa imagen, pero esta vez soy ese niño que corre y siento ese olor... y corro, corro, corra cada vez más fuerte
La brisa se hace una ventolada y luego un remolino que me envuelve hacia el abismo
Caigo, caigo, caigo muy rápido
Me pregunto si voy hacia algún lado... al parecer no existe el fondo
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